Sunday, October 22, 2006

El río

Son las doce cincuenta de la madrugada y tú ya no estas conmigo. Escucho Carmina Burana y su “O Fortuna” mientras me fumo un cigarro, me tomo un trago y me dispongo a olvidar. Son las doce cincuenta de la noche en esta larga orilla, son las noches de insomnio parada en medio del río. Dónde está la vida? Dónde esta el ruido, el murmullo de las corrientes mensajeras? La noche es oscura y yo ya no estoy contigo.

Con miles de piedras quisiera tapar su nombre. Con miles de dagas quisiera coser heridas. Con todo mi esfuerzo quisiera borrar su cara mientras construyo un puente nuevo que me lleve lejos de aquí. Que se hunda en esta noche y la luna espíe mis actos para decirme quién mira y quién calla; quién conoce y quién ignora; quién ama y quién usa; quién ama y quién olvida.

No he aprendido más que a desaprender. Solo he comprendido que no hay más que amar. Amarme. Amarme para amarte, para amarse, para amarnos. Amar – sé y se lo que no sabia, y veo cuantas historias las nubes me habían querido tapar. Esta noche es larga y es fría, los pedazos de mi se caen y se vuelven a colocar en su exacto lugar. Apenas entendí que no podía moverme del río sin sentir primero mis pies, mis pantorrillas, mis muslos, mis ingles, mi sexo, mi pelvis, mi vientre, mi pecho, mis manos, mis brazos, mi cabeza, mis ojos, mi lengua, mi boca, mi nariz y MI CORAZÓN.

Tu aroma sigue aquí, parece que me seguirá mientras me voy…

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