Wednesday, January 23, 2008

Adicta en Recuperación

Nada tiene sentido cuando tu recuerdo vuelve a aparecer.
Ninguna caricia, ningún afecto, ningún contacto es capaz de luchar y vencer el poderío de tu presencia en mi mente, en mis ganas, en mi corazón palpitante y anhelante de ti a cada instante. Todo es en vano y pareciera tan pequeño ante tu imponencia. Tan solo tu sombra tiembla en mi garganta cuando pronuncio tu nombre. Cómo será tenerte de nuevo cerca, de frente, tan fuerte y tan tú mirándome, quizá tocándome, atravesándome con esos ojos negros como cielos nocturnos constelados? Cómo será tu voz después del tiempo, de mis palabras necias e inoportunas porque te amo? Me intimidas, me sacudes todas mis máscaras hasta quedar desnuda y frágil ante ti, tan solo una semilla rogando por su tierra negra, tan solo un murmullo suplicando ser llamado en el viento. Así soy yo ante ti, débil e insensata humana que le ruega al inmenso universo que vuelvas, que te traiga aquí, que te envuelva en un halo de luz y te regale a mi para toda la eternidad. Quién soy yo para pedir semejante cosa? Quién soy yo para anhelar la eternidad en tus ojos? Quién soy yo para pedirlo, si yo misma no creo merecerlo?? Yo misma no sé el camino, no se si va o viene, no sé que tan cerca o lejos de ti me lleve pero sé que mientras llegue, tú serás mi estrella guía, mi sol, mi deseo escondido, mi pecadora lujuria. Ese serás tú, el hombre de las mil caricias presentes y yo la doncella siempre en busca de su destino.

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