Wednesday, November 22, 2006

Tocarnos

El día de mi llegada la conocí. Ella es una pequeña gatita hermosa, negra y brillante como las noches oscuras en luna llena. Sus ojos son verdes y profundos, penetrantes e inteligentes como los ojos que muchas personas debieran tener pero no tienen. Ella percibe y elige. No todos la tocan y no siempre puede ser tocada por aquellos que ella permite que la toquen. Pero cuando desea ser tocada, lo permite y lo disfruta. Se mueve y se acomoda a las manos que la acarican. Le gusta que la acaricien suave pero firmemente. Voltea y te mira a los ojos y se va cuando siente que ha sido suficiente.

Esa gatita negra y brillante me recuerda una obra de teatro que vi hace muchos años en mi ciudad. Se llamó “El juego que todos jugamos” de Alejandro Jodorowsky. Uno de los momentos que más me impacto de la obra fue cuando mencionaron las caricias. Los hombres y mujeres necesitamos ser acariciados desde niños. Un niño que no recibe caricias, que no es tocado por sus padres, es un niño que crece débil; su espalda, es decir, su estructura, es frágil y su cuerpo es delgado y su piel opaca.

Esta gatita me recordó ese momento. Me recordó que no importa quienes seamos, no importa nuestro carácter, personalidad, mundo interno o experiencias anteriores, todos necesitamos ser tocados. Ser acariciados con gentileza, con cariño, con intención de transmitir amor. Siento que el mundo ahora está enfermo. Las personas ya no se tocan, ya no se acarician con gentileza. Los abrazos y las caricias las dejan para los amantes. Y sin embargo, incluso los amantes cuyo nombre proviene de la palabra “amar”, “vivir el amor”, “transmitir el amor”, han dejado de acariciarse con gentileza. Un abrazo, un beso en la mejilla, tomar la mano, mirar a los ojos, acariciar la cara, son ahora señales de deseo, de intención de intimidad sexual mas no verdadera intimidad.

Creo en el amor y creo en los amantes, creo en la intimidad y en la gentileza. Creo que el mundo esta loco y enfermo por falta de caricias con gentileza. Caricias que no piden nada a cambio, solo buscan transmitir amor. Un abrazo, un beso en la mejilla, tomar la mano, mirar a los ojos, acariciar la cara y tocar el alma de quien tenemos enfrente porque nos reconocemos personas, seres humanos, seres sensibles, Todos necesitamos ser tocados, desde un pequeño gatito hasta un hombre o una mujer de poder, un político, un ideólogo, un pragmático, un corazón asustado y cerrado. Todos necesitamos ser tocados.

Cómo sería el mundo si nos dejáramos tocar así? Cómo sería el mundo si todos nos regaláramos amor y gentileza? Cómo sanaría el mundo si no tuviéramos miedo de nosotros mismos tocando a otros y de otros tocándonos a nosotros?

Vamos a sanar con nuestros ojos, nuestras manos, nuestros brazos, nuestra compañía, nuestra capacidad de dar gentileza y amor sin intenciones. Vamos a abrir corazones tocando las almas, tocándote, tocándome, tocándonos.

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