Qué bella es la luz, que hermoso el sol por las mañanas en los jardines y el corazón. Que lindo sentir paz blanca y serena cuando me envuelvo en luz, en la luz del día, de la gente, de mí. Qué bella es…. y cuánto más cuando está ausente. Cuánto más cuando me encuentro frente a mis sombras, cuánto más cuando la lucha sin cuartel me tiene buscando en mí cualquier arma, cualquier respuesta que me permita vencer. Cuánto más se extraña cuando solo el sol del corazón dará a mis ojos el brillo para ver la belleza, la fuerza, la hermosura en la sombra, el destello de luz detrás de las nubes. Como hoy hay días en que vale la pena luchar, en que vale la pena el brusco golpe con mis miedos, mis angustias, el frío encuentro con la noche del alma. Hay días como hoy en que encuentro que después de esta lucha, después de los duros golpes que mi piel recibe, después del dolor al caminar, existe luz, existe sol, existe mañana y existe viento para mis alas. Que bello saber que la luz, el brillo, la intensidad del calor que acaricie mi cara será solo mía, de mi corazón, de mi hermoso ser. Solo falta decidir, solo falta hacer, solo falta creer.

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