Saturday, December 02, 2006

Esta noche es solo mía.

No habrá palabras, no habrá oídos, no habrá más voces que la puedan contar.

Esta noche es solo mía. La guardaré entre lienzos de sueños y cansancio.

No habrá voces ni una historia que contar al mundo.

Esta noche se escribió la leyenda de una guerrera muerta en la batalla.

Murió bajo una daga blanca clavada en su corazón abierto.

Cuenta la leyenda que amó. Cuentan que él era un volcán.

Sus fuegos estremecieron la tierra, sus llamas ardieron por unos instantes.

No hubo tregua, no hubo inicio. Cuentan que siempre fue un final.

La guerrera peleó, rompió el silencio con su llanto, sus lágrimas abonaron la tierra hasta que con el último grito una noche logró grabar en piedra su muerte.

Hubo una vez una mujer vestida de blanco y luna.

Hubo una vez un corazón palpitante y abierto.

Hubo una noche bizarra de invierno en que se escribió una leyenda.

La leyenda del sacrificio de un corazón abierto a las orillas del cráter de un volcán.

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