Mentir en madrugada
Dime por qué vuelves? Por qué giraste el cerrojo a medias esperando volver a entrar? Tu voluntad es tu maraña de historias por desatar. No estoy yo ahí, soltaste la liga que golpeó mi cara. Regresa por donde viniste, Extraño, son las horas altas de la madrugada que solo comparto con algunos elegidos. Vete ya que pronto vendrá la madrugada y no le quiero mentir. Le digo que estoy sola porque así es, aunque lleves en tus manos una llave que alguna vez te permitió entrar. Suelta las historias que pretendes ofrecer como ofrenda antes de entrar. El humo no me ciega, ya no miro con los ojos. Tú no sabes que ya no miro con los ojos. Yo ya te toque, ya te tuve, ya te sorbí y bebí y respire y te deje entrar en lo profundo de mis entrañas. Tú no sabes que ya no miro con los ojos desde el día en que corriste por mi sangre. Te escucho cantando una canción sobre el destino, una promesa olvidada y casi hundida que intentas salvar. No te molestes, se hunde gracias a la fuerza de mis manos. Tú no sabes que yo ya no miro con los ojos. Miro con mis sienes ardiendo por tus argumentos vacíos, con mi vientre revuelto por tus palabras de amor, miro con mis entrañas que rezan a los mundos que poco pueden ver. Miro aunque no lo comprendas. Te miro todo, te miro en el baño y en el sueño, te miro las esquinas oscuras que no me quisiste mostrar. No te molestes en entrar aunque la puerta parezca abierta. Viene la madrugada, no le quiero mentir, quiero dejarla entrar y recibirla sola, tan solo mirando, tan solo observando tu vida mientras pasas y te vas.

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