Poesía Flamenca
Después de la euforia viene la nostalgia.
El viento que azota las hojas revoluciona en un segundo el universo.
Después el silencio, los duendes, las notas.
Ante el destino ya no quedan suspiros.
Quedan nubes en forma de recuerdos.
Se ha ido para no volver al lugar del que nunca vino.
Solo queda la mancha y el eco lejano,
un presente que jamás llegó.
Sobran los ojos verdes, las piernas largas, los viejos abetos a la orilla del camino.
Arte.
Manantial seco o jamás encontrado,
estará siempre en el horizonte.
Hay truenos que no destruyen,
hay danzas prohibidas,
hay culpas jamás redimidas.
Una promesa en silencio tras el suave murmullo del cante hondo.

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