Sunday, January 28, 2007

GMR

Te amo. Muero por murmurarte al oído que te amo. Muero por gritarte con voz de tormenta que te amo. Soy el barco a la deriva que encontró su estrella, Tú, mi estrella, mi norte y mi rumbo, mi océano, mi destino. Muero por dibujarte en el rostro una mueca de asombro: soy tuya y te lo digo desnuda del alma y del cuerpo mientras me envuelven el fuego y la nieve. Mírame, tócame, hunde tu mano en mi alma y déjame envolverte, seamos uno, volvámonos dos dando vida en el espacio ilógico de nuestro universo. Ya no soy yo, soy tan solo tú en mi y yo en ti, nos mezclamos, nos confundimos en el profundo infinito de nuestras pupilas, de nuestros ilimitados espacios, de nuestros colores, del arte que tú me das a beber en tu boca y en tu espacio, de la historia que yo te muestro tatuada en mis piernas, en mis labios, en el negro profundo de las noches que te dedico a ti, viajero, a ti, mi vida. No entiendo, no comprendo que tú estés en donde realmente estoy, mientras yo estoy aquí quitándole el tiempo al destino que sin duda sabe lo que hace a costa de nuestra locura. Mi amor, mi vida, escucha a la noche y al sol naciente que canta y se mezcla con la fruta fresca y el aroma café de las mañanas en que nos esperamos. Oye que mi voz viajó distancias hasta encontrarte y convencerte de que me llamaras, de que tuvieras fe, de que me esperaras hasta aquel día en que llegue. Tú el cielo, yo la montaña y juntos el beso escondido en el horizonte a plena hora bruja. Somos perfectos, un solo perfecto extraño, no somos tú y yo, somos nosotros, somos la luna iluminada por el sol. Tú, mi sol, mi estrella, mi norte y mi rumbo, mi océano, mi destino.

Thursday, January 11, 2007

Declaracíón Universal No. I

Colgué el teléfono quedándome con una sensación de ansiedad y sabor a letras. Pensaba que hablamos de la vida como si ella fuera ajena a la vida misma. Hablamos y hablamos como si las palabras llenaran ese espacio dedicado precisamente a vivir. Que si la vida, que si la gente, que si el amor, que si la inconciencia. Frente a un café, todo parece tan perfecto, tan sencillo y descifrable. De esa manera, todos sabemos que la vida es la vida y la pasamos fácil, aunque frente a ella, casi todos tenemos frío.

Unos hablan de soledades que no hacen nada por borrar, otros hablan de apertura al mundo con tan solo unos cuantos elegidos, a veces circunstancialmente, a veces desesperadamente, a veces por omisión. Caminamos en nuestra búsqueda inconsciente con bandera de futuro mejor. Miramos caras, calles, luces buscando el amor que nos rescate o el amor que en el fondo nos da miedo encontrar.

Cada día nos cruzamos cientos o miles de destinos corriendo en el cause urbano. De vez en cuando chocamos y nos quedamos frente a frente, nos vemos desconociendo el universo que se nos puso enfrente y aún así, nos dejamos pasar. Se nos olvidó como leer a la vida, como darle una oportunidad a cada instante. Como diría el poeta, se nos olvidó como volar. Y sin saber si ese universo dará con nosotros vida a una estrella o quizá sea un hoyo negro o un jardín japonés, con gran facilidad nos seguimos sin realmente mirar.

Me parece que vivimos en la no búsqueda. Deseo, invoco, busco con el miedo profundo a encontrar. Entonces cuando por fin nuestro tesoro esta frente a nosotros, no lo reconocemos detrás de tantas cortinas de humo y de cultura, de supuesta modernidad. Qué pasaría si el universo se decepcionara tan fácilmente como nosotros? Cada vez que no entendemos las coincidencias, cada vez que nos rajamos, nos rendimos, cada vez que corremos asustados. No quiero ni pensar el caos que reinaría, siendo que ya la vida me parece un chiste. Religión y Power Rangers, amor virtual, café en polvo, sleeping pills, el presidente de un país en guerra perdonando la vida a un pavo. Sin comentarios. Me cansé de comentar la estupidez. Cómo salvar a la fe en peligro de extinción?.

Deberíamos comenzar un movimiento a favor del respeto y el libre ejercicio de la Fe. La Fe en el mundo, en nosotros mismos, en el otro, en la otra, en los amantes, en los colaboradores, en los amig@s, en las noticias, en los libros, en la preciosísima magia de las diferencias. Fe en que al cruzar la calle o al bailar una salsa, dos miradas se cruzan de repente para dar vida a la infinita curiosidad de conocerse, encontrarse en algún punto entre dos mundos, descubrirse jardines u hoyos negros, irse o quedarse, siempre después de haberse descubierto.

Todos los días me levanto y pienso - hoy es un nuevo día para recuperar un poco más mi fe-; para regarla y darle sol, para salir a la calle y con una sonrisa o con una llamada dar vida a la fe ajena, quizá desconocida, quizá jamás descubierta. Me gusta ser guardiana de la Fe, ha traído Ángeles a mi vida. Y sin embargo, veo como a todos en el mundo nos gusta pelear, a mi también. Guerreamos contra la sinceridad, contra lo que no entendemos, lo que se siente distinto a la profunda apatía que hemos dejado instalarse en nuestros huesos. Peleamos a la soledad con soledad, a la apatía con desconfianza, peleamos sin siquiera darnos cuenta que lo hacemos. Sencillo “el mundo es así”. Yo digo NO, el mundo no es así. Mi mundo no será así, aunque el cielo se me nuble a veces. Mi mundo será verde, azul, viento, agua, calor, será acogedor para aquellos deseosos de recuperar su Fe, para aquellos que saben que se puede volar, para aquellos dispuestos a morir por amor y resucitar.

Tuesday, January 09, 2007

Un secreto en mis caderas

Te confieso que guardo una historia de ti justo aquí en mis caderas. Es una historia que no contaré a nadie. Se disimulan muy bien las noches cómplices que han compartido contigo y que no regalaré a nadie más. Ya no hay la oscuridad que tanto te estremecía en mis fugitivas palabras plasmadas en tinta roja. La noche se viste de gala ante tus ojos y brilla, sincera, entre tus manos temblorosas. Se esconde conmigo esperando que nos busques, que nos olfatees entre los muros grises y las luces neon que disimulan los paraísos secretos que solo algunos podrán encontrar. Yo tengo fe en ti, en que me encuentres. Yo tengo un cielo azul que quiero darte; yo tengo un nuevo lienzo y una nueva tinta color universo para escribir versos distintos, versos de viento y sol, de brisa y caricias rosas, blancas y rojas a la orilla del mar. Mi orilla, tu barca, no hay más. Mis caderas se saben guardianas de los antiguos secretos que resurgen de nuestra memoria, del fondo de nuestros ojos y nuestras gargantas, que se describen para nuevamente crearse, que se recorren para reconocerse en el vaivén eterno del tiempo. No, ya no hay nubes negras ni oscuridad ni tinta roja. No, ya no hay abandono, ni enormes camas en noches frías. No, ya no estas tu y estoy yo y el espacio vacío que llamamos distancia. Ya solo estamos tú y yo, tus manos y mis caderas guardando un secreto que no contaré a nadie. Se disimula muy bien cuando lo guardo aquí, justo aquí, donde termina el hoy y nace tu eternidad.