Santiago soy yo
Hace tantas noches que no me sentaba en silencio. Hace tantas noches que no guardaba un pedazo de mí para mi misma. Hace tantas noches que partí… parecen más de las que han sido realmente. Y qué ha habido hasta ahora? Podría decir de todo pero no necesariamente sería verdad. Pero si ha sido mucho, tanto que hay días como hoy en que algo en mi grita que me detenga un poco y reflexione tanto más de lo que he vivido como de lo que no he asimilado. Ha habido noches largas, de insomnio, de risa, de frío, de secretos, de rabias y de miedos…… ha habido días soleados, lluviosos, amables, regalones y tan lejanos como todo lo que únicamente se puede despertar con la memoria. Y estoy aquí sentada frente a este aparato queriendo describir lo que me pasa dentro. Queriendo explicarle a una hoja de papel unas 30, 000 horas de vida o más (no llevo la cuenta) llenas de nuevas experiencias, de nuevas emociones, de una nueva yo que se pelea con la vieja yo que no quiere dejar su trono, que me manda largos ratos de inconformidad y confusión incomprensible, mientras que yo busco adaptarme a esta hermosa ciudad y siento en mi corazón que a pesar de todo eso quiero estar aquí, quiero realmente estar aquí. Me gusta esta calma de la que me habla Santiago, especialmente después de la lluvia. Me gusta su paso pausado, inconstante, a veces frío y a veces tan cálido que me abrasa. De repente pasa por mi cabeza que quizá yo sea un poco como Santiago. Amable siempre al primer momento, dulce y coqueta invitando a quedarse, a estar aquí, a abrirse a disfrutar de este nuevo lugar. Después, con una tormenta, con un recuerdo oscuro que me alcanza de sopetón y trae de vuelta mi historia, me cierro un poco, me comienzo a guardar, quito un poco de lo que te di a probar. Entonces será fácil darse cuenta como detrás de tanta excentricidad, tanta expresividad en mis formas, cargo la pesada cadena de algunos prejuicios que no me he podido quitar, también algunos miedos que no me dejan estar tranquila o que de vez en cuando me boicotean mis nuevas hazañas. Quizá Santiago y yo nos parecemos y por eso me seduce tanto, me quita el aliento y me sacude y me vuelve a poner en pie y me dice…. Sigue caminando!!! No te des vuelta, no te distraigas, escúchame lo que te digo que hay miles de cosas que aprender…. Solo tienes que esperar, solo tienes que estar atenta, solo tienes que descubrir todo lo que no se ve, lo que está debajo, cubierto, escondido, tesoro solo para aquellos dispuestos a ver…Si, yo creo que si soy mucho como Santiago, o Santiago como yo, o no importa el orden sino el llamado, el estar aquí, el estar viviendo, viviéndome, construyendo, construyéndome y dándome cuenta que en el fondo de mí hay tantos cambios, tantas cosas en juego, tantas variables por considerar y tantas ganas de no pensar tanto y de nomás cerrar los ojos y dejarme llevar…… o no cerrarlos si Santiago es solo para los que están dispuestos a ver…. Y yo quiero ver… y quiero que aquel que esté dispuesto me vea y me descubra, incluso así tan cambiante y compleja como está hermosa ciudad. Estas palabras las escribo con cierta rabia, con cierto hastío que me viene de no sé donde. Quizá es que estoy muriendo, quizá es que estuvo nublado, quizá es que simplemente te recordé en este pequeño recuento de daños …
Esta noche siento que no vine realmente a conocer Santiago, vine a que Santiago me enseñe quién soy.
Esta noche siento que no vine realmente a conocer Santiago, vine a que Santiago me enseñe quién soy.
