Yo me dibujo
No sé que sucederá, no tengo ni idea de que me espera. Mis voces se encuentran gritando incoherentes y alteradas ante semejante momento. A dónde voy? Cuál es el mejor camino a seguir? Cambiará el rumbo sin que yo lo planee? Tantas preguntas que solo me puedo hacer a mi misma y que tampoco me puedo responder. Preguntar a otros me alivia, no por sus respuestas, sino por el hecho de dibujarme en su rostro y su mirada con mis palabras. Me tranquiliza por el hecho de poder deshacerme de esta incertidumbre a través de mi aliento al hablar una y mil veces de lo mismo y de aquello que no es realmente lo que está pasando conmigo. Solo un poco, solo el principio, solo las dudas fáciles de expresar, sencillas de poner en palabras. Pero sabes que hay más, muchísimo más sucediendo dentro de mí. Soy como un mar, alterada, en constante movimiento y en constante calma. Me muevo junto con el mundo que se mueve alrededor. A veces reniego de tantos baches, tantas dudas, tanta oscuridad en el camino. Hoy amanece, hoy parece que el día aclara, el aire refresca, el agua vuelve a ser dulce y yo vuelvo a sentir la seguridad del movimiento. Cuándo aprenderé la seguridad de la espera, de la falta de movimiento, del no saber que pasará? Me voy a dormir no solo pidiendo que se de lo mejor, sino también pidiendo fuerza para tener fe, para confiar, para aferrarme a la certidumbre de que sea lo que sea, me irá bien. Si, lo confieso, todavía siento miedo de un nuevo momento difícil. Mi miedo juega con mi confianza. Mi confianza le enseña que yo soy dueña de ese miedo y de mis pasos. Mi confianza me enseña que nada pasará que yo no decida construir. Que así sea.
