Monday, April 30, 2007

No te asustes si miras de mi boca surgir un demonio. No son más que llamas que incendian mis alas para volar otros cielos, para guardar con su vuelo un espacio, un tiempo infinito que simplemente me pertenece. No soy el sol o la luna que brilla robándose su aliento, yo soy un ave de paso, viajera y tenaz conquistadora de terrenos. No cedo, no cedo un centímetro de los territorios ya volados, ya invadidos, ya incendiados. Este es mi vuelo de caza y de defensa, este es mi nombre quemando las hierbas y diciendo alto, no te acerques, no te atrevas a inundar estos parajes, es espuma y peligro en un seductor brebaje. No te acerques, te repito, estoy ardiendo. Furia, soy llamas, y mi voz quiere gritarle al eco que se calle, que se aleje, que deje este espacio tan solo a mi silencio, a mi voluntad de decidir que hacer con estos cuerpos. Cuídate, que no hay fuego que no te aseche mientras juegas. Cuídate, por que de mi no obtendrás más que batalla. Furia, estoy ardiendo. Yo soy LLamas.

Thursday, April 26, 2007

Silueta forrada de noche

Tengo ante mí tu silueta forrada de noche, de luna, de oscura distancia. Parece que me miras desde un lugar desconocido y reconozco en ti nada más que el tono de tu cuerpo. No estás, aún cuando te veo tejiendo formas fuera de ti mismo. Te pierdes en el tiempo que predicas inexistente, volando a capricho de poeta por más de un universo. Estás contigo mientras te dejas detrás como sombra sentado a mi lado, rompiendo desde el centro la historia que te nombra. Ya no caminas a paso lento y desgarbado por el camino enlodado. Te elevas, te levantas hasta el cielo con cada suspiro y yo nada más te miro como una figura intacta ante mis ojos. Me repito que no estás, que te perdiste volando en una nube, pero mi corazón te canta, si, te canta un himno de guerra, te empuja, esgrime una espada que busca tu puño y tu bandera para que sigas estando ahí, parado como una silueta forrada de noche, en el centro de tu propia batalla.

Wednesday, April 25, 2007

Un río

En estos instantes de arrojo quisiera tener un río frente a mis ojos, mirarlo, observarlo desde dentro y por dentro encontrar el valor de soltar mis alas y llorar, llorar hasta cambiar de color el caudal del río, hasta llenarlo de peces verdes imaginarios y cambiar el curso de su corriente para no bracear en contra de toda su fuerza. Estaba escrito que así sería, que volvería, que no me había ido nunca flotando en una nube negra hasta las orillas del abismo, encontrarme aquí, cerca, tan cerca de la nada, del origen, tan lejos de los ojos que ansiosos miran, desnudan, espejean y tiemblan ante el dolor de un secreto descubierto. No hay nada de mi que no hayas visto, tu que todo lo ves como un murmullo cuando recorres mis caminos, mis tortuosos límites y deformes formas de formar mi vida, mi destino. Cansada ya de remar tiro mi fe al agua y detrás me aviento yo a perseguirla, aquella que se va tan solo cuando necesito un pretexto idiota para no remar, para nadar, para sumergirme en las aguas profundas del abismo sin fondo que tanto temo, que tanto huyo y en el que grito para no sentir que me encuentro sola, a oscuras, a tientas moviéndome aunque no lo quiera. Solo un aroma me rescata y es la ilusión de ti que no me deja nunca. Me envuelve y me lleva, me salva, me rescata de mis propias garras, mis propios profundos y negros ojos, los de la noche, los del abismo, los de la nada. Como quisiera tener frente a mi un río para sin buscar pretextos lanzarme a sus brazos y rompiendo la existencia, nadar en sus brazos.

Qué cosa extraña es el ser humano : nacer no pide, vivir no sabe, morir no quiere...