Wednesday, December 27, 2006

Fuego

Tenía en mis manos una vieja bufanda tuya. Era tu aliento y tu aroma mi aire en aquel cuarto oscuro. No había nada, no veía nada, sentía el tiempo detenido en el segundo instante del inicio de la noche. Sentía frío y calor como una amenaza alrededor mío. Era oscuro como confusión y frío como el miedo que me daba tan solo estar ahí, esperándote. Partiste a tu travesía, al reto que el destino te puso y te exigió que cumplieras solo, sin mí, incluso a pesar de mi. A veces soy sucia, a veces pongo trampas para que no me ames. La tormenta que arrasaba los pinos trayendo un olor a tierra mojada y tragedia me arrebataba con cada gota la calma. Era una revolución, era un naufragio, era un nacimiento precedido por la santa muerte. No podía explicarle a mi piel o a mi mano izquierda lo que sucedía a mi alrededor. Mis pies gritaban rutas de evacuación, mis entrañas entonaban notas oscuras de una marcha que me negaba a tocar. Mi voz, mi voz huyó con el tiempo, se disolvió en la tormenta. Estando ahí no era yo, eras gas y yo una burbuja. Quería atraparte, envolverte, guardarte de la lluvia y el trueno celeste. Quería cubrirte el centro de un manto blanco y ante tus ojos ser un nuevo planeta de cristal brillante. También quería cegarte a la vida, a mis fantasmas, a que no te fueras. Ese maldito espacio, esa maldita cárcel de viento, me sentía como una silla. No podía hacer mas que esperar, esperarte, esperar. Odio haber tenido que tomar un papel para escribir mi impotencia, mis ganas de no tener ganas, mis deseos de ser ligera, de ser elegida y ser maga. Me avergüenza mi destino que me ha traído al fin del mundo donde solo existe la vida a medias, la vida a cuadros y en esta ocasión no me toco el cuadro blanco. Te escribí desde esa cárcel un verso y te lo mande con una nube. Te dije lo mucho que tenia que decirte y lo traduje al idioma más complicado de todos. No pienses mal de mí, no estaba bien en ese instante para decírtelo aunque lo hice. No podía esperar un momento especial que jamás llegaría, sino la noche cómplice de la soledad y las tormentas. Era el espacio perfecto para empujarme a la muerte y en el punto antes del final escribir el mensaje en hebreo o en latín, o en alguna lengua vieja que solo hablara del viaje de las viejas almas. Ahí te escribí un verso, colgadolo de una herida. Ahí te deje un verso esperando el sol llegar y las nubes violentadas huit, llorosas, a refugiarse con los polos o el viento, a dejarme a mi el sol que me parecía inexistente a esas horas del cansancio. Ya te fuiste, te vi partir. Estas peleando ahora, desconozco tu guerra, quizá no sea la mía. Desconozco mi noche mañana y mi corazón intacto. Estoy tomando la fuerza de la tierra mientras espero, en un cuarto oscuro y frío como danzas nocturnas alrededor del fuego, que ansioso arde deseando consumirse.

Wednesday, December 20, 2006

El Temblor

La lluvia
como una lengua de prensiles musgos
parece recorrerme, buscarme la cerviz,
bajar,
lamer el eje vertical,
contar el número de vértebras que me separan
de tu cuerpo ausente.

Busco ahora despacio con mi lengua
la demorada huella de tu lengua
hundida en mis salivas.

Bebo, te bebo
en las mansiones líquidas
del paladar
y en la humedad radiante de tus ingles,
mientras tu propia lengua me recorre
y baja,
retráctil y prensil, como la lengua
oscura de la lluvia.

La raíz del temblor llena tu boca,
tiembla, se vierte en ti
y canta germinal en tu garganta.

José Ángel Valente

Friday, December 15, 2006

Para tí, tú sabes quién

Quisiera tomar tu corazón en mis manos y arrullarlo con una canción de cuna, cubrir tu espalda con un manto cálido de esperanza y llenar tu cielo de estrellas fugaces prometiendo un futuro mejor. Te juro que tomaría tus lágrimas para convertirlas en río y haría de tu voz su canto. Dejaría que corrieras libre y soberano entre rocas y peces, entre tormentas y terremotos, entre sol y sequías. Sería mi voz el viento y la melodía dedicada a inspirarte a seguir andando. En abismos donde caigas, iría hasta el fondo en tu búsqueda y cumpliendo con el destino escrito, salvaría al ángel caído de un oscuro final.

En tu espalda sentirías mis manos llenas de fe, haría de ellas tu reposo para los días de lucha y tu memoria para los días de paz. Te miraría siempre, te seguiría mirando, de frente y de reojo, entre historias de amores y de penas, de éxitos y desengaños, reconociendo los días y las noches en que necesites llenar tus caminos de incienso y eucalipto para refrescar tu alma.

Quisiera abrazarte en estos días oscuros, recordarle a tu corazón que eres un ángel ligado a la voluntad del universo; decirte que no temas por ti, porque puedes tomar mi mano firme que te acompaña siempre, mientras hurgas en tus entrañas por descubrir un sueño.

Tuesday, December 12, 2006

Haciendo el Quehacer

Existen emociones que me inspiran a escribir. Una de ellas es la repugnancia que me causa ver tu boca convertirse en alcantarilla. Me sorprende, porque para tener boca de alcantarilla debes tener un interior sumamente contaminado. Qué bien lo escondes, mi bien. Veo tus palabras cambiar de color hasta convertirse en estiércol y me aterra pensar que cada noche que abandonas mi cama, beso tus labios intensamente mientras tu dejas en ella sabandijas que me roban el sueño y engordan con mi aliento. No te puedo explicar el revoltijo que causa en mi estomago el pensar en los besos que te doy y tú me das y nos damos con los ojos cerrados, engañándonos, porque pensamos que algo tenemos juntos. Quizá piensas que tú abonas mi jardín. Querido mío, hoy te digo que mi jardín estaría más verde sin ti. Post Data, te urge una planta tratadora de aguas. Si quieres te la dibujo, por qué no? Aún cuando dudo que tengas la inocencia y claridad para entenderlo, creo que de algo serviría. Por lo menos no me ensuciarías tanto a mí. Pensándolo bien, ya no eres el misterio de labios cerrados que tanto me atraía. Ahora que dejas mi cama, sueño con muertes y sueño con ríos sucios. Ahora que escucho tus palabras, me zumban los oídos como quejándose de una melodía que no les termina de cuadrar. Ya entendí porque tanta necesidad de cottonetes. Dirás que estoy loca con todo esto que te digo, dirás que no entiendes de donde me saco tanta porquería. Pues de tí me he llenado hasta saciarme sin saber que es imposible andar entre marranos y no pisar una caca ( el dicho dice lobos y aullidos pero en este caso creo que los ofendería). En fin, ya decidí que todo pasa y tú también te me pasas a retirar. Mañana puedes venir a recoger tus zapatos y tu playera manchada de vino y viejas noches de copas. Yo me quedo aquí, pues es mi casa, recuérdalo, haciéndole el quehacer a mi espíritu hasta dejarlo brillante como el día en que me tomaba un café en una esquina, justo antes de conocerte.

Sunday, December 10, 2006

Tonos Puros

Rosada y tranquila te colocas bajo una luz. Ojos te miran, te observan, te recorren tus curvas, tus abismos, tus graves detalles. Tomas aire y con un suspiro te pierdes, te olvidas que eres, te dejas a manos extrañas que harán de ti lo infinito. Historias recorren tus venas que violetas se muestran, historias que quizá revuelvas y disuelvas nuevamente en tu boca para hacer más cortos los lentos minutos. Matas al tiempo que te eterniza. Eres musa de la belleza prohibida, traída del fondo hasta el pedestal merecido. Los ojos que ansían mirarte no conocen las penas, no conocen los amores, no conocen el parto o la ciudad añorada. Ellos y yo te miramos, musa, belleza eterna entre pliegues sabios. Rosada y tranquila te posas frente al lienzo y demuestras la dignidad vivida en años de sol y viento.

Saturday, December 09, 2006

Té de Wild Berries

Cuando era niña, me tiraba al paso para ver la noche.
Veía fascinada el cielo oscuro y sus estrellas brillantes.

Cuando era niña me comía unos dulces hechos de pura azúcar.
Rosas y morados como de niña.
Sabían primero ácidos y luego dulces.

Cuando era niña me gustaban los baños calientes con mucho vapor.
Me quedaba ahí horas y no me salía hasta que una toalla caliente me estuviera esperando.

Cuando era niña me gustaba dormirme en los brazos de mi papá antes de irme a mi cama.

Cuando era niña juntaba mis domingos para comprar chocolates.

No me gustaba el café, era muy amargo.
No me gustaba el té.
Pensaba “nadie toma té si no está enfermo”.

Cuando era niña comía dulces rosas y morados, me bañaba con agua bien caliente, me tumbaba en el pasto y dejaba que sus animalitos picaran mis piernas mientras yo miraba la noche.

Friday, December 08, 2006

Italia

Por qué siguen los fantasmas rondando mi ventana? Por qué sigo caminando entre neblina y fuegos fatuos? Ya no quiero, no por favor. Déjame, déjame aquí, suéltame de una vez. Déjame caer al abismo que me borrará de esta pena. Ella seguirá aquí, escrita en los muros de esta ciudad oscura, aún cuando yo ya no esté. Ya no quiero más rencores, ya no quiero ecos oscuros de una noche nublada y triste. El frío que me entra a los huesos compite con el frío que perpetuo cargo en mi sangre. Déjame ir por favor, que mas te da. Son solo unos minutos más para hablar de eternidad. Tú debes entenderme, debes hacerlo, tus brazos marcados lo dicen. Ya no hay trago que valga, ya no hay sueño que alivie, ya no hay tormenta que borre las huellas. Quisiera, quisiera pedirle al cielo tu nombre y tu voz, tu presencia, tu aroma afuera de mi puerta. Quisiera pedirle que me sorprendieras, que aparecieras una noche aquí en donde estoy, en medio de ninguna parte, pidiéndome que te prepare un té, te tome en mis brazos y bese tu frente antes de dormir. Quisiera pedirle tu cuerpo y una memoria perfecta para nunca olvidar. Quisiera pedirle un mechón de tu pelo para hacer de él mi cobijo, quisiera tu acento italiano arrullándome cada noche, cantándome en cada copa. Pero no estas, aunque te respiro, ya no estas. Y no lo pediré, juro por mi sangre que ya no te pediré más al cielo. Sabio viejo que me cuida de perderme en tus manos y en tus ojos negros intensos, en tu cuerpo de centauro y tu corazón de viajero que te ha mantenido tan lejos de mi. Déjame, déjame ir corazón necio, corazón mío, corazón que te di en una noche nevada. Ahí estas tu, aquí estoy yo, there is always the future ahead, there is always some moments to forget.

Thursday, December 07, 2006

Mentir en madrugada

Dime por qué vuelves? Por qué giraste el cerrojo a medias esperando volver a entrar? Tu voluntad es tu maraña de historias por desatar. No estoy yo ahí, soltaste la liga que golpeó mi cara. Regresa por donde viniste, Extraño, son las horas altas de la madrugada que solo comparto con algunos elegidos. Vete ya que pronto vendrá la madrugada y no le quiero mentir. Le digo que estoy sola porque así es, aunque lleves en tus manos una llave que alguna vez te permitió entrar. Suelta las historias que pretendes ofrecer como ofrenda antes de entrar. El humo no me ciega, ya no miro con los ojos. Tú no sabes que ya no miro con los ojos. Yo ya te toque, ya te tuve, ya te sorbí y bebí y respire y te deje entrar en lo profundo de mis entrañas. Tú no sabes que ya no miro con los ojos desde el día en que corriste por mi sangre. Te escucho cantando una canción sobre el destino, una promesa olvidada y casi hundida que intentas salvar. No te molestes, se hunde gracias a la fuerza de mis manos. Tú no sabes que yo ya no miro con los ojos. Miro con mis sienes ardiendo por tus argumentos vacíos, con mi vientre revuelto por tus palabras de amor, miro con mis entrañas que rezan a los mundos que poco pueden ver. Miro aunque no lo comprendas. Te miro todo, te miro en el baño y en el sueño, te miro las esquinas oscuras que no me quisiste mostrar. No te molestes en entrar aunque la puerta parezca abierta. Viene la madrugada, no le quiero mentir, quiero dejarla entrar y recibirla sola, tan solo mirando, tan solo observando tu vida mientras pasas y te vas.

Tuesday, December 05, 2006

Esta noche encendida

Hoy estoy invadida, cegada y encendida. Lleno mi boca de placebos, soy una hoguera intermitente. La noche me vence o me fuerza o me miente, ya debo dejar de pensar. Un dulce por aquí, un ciego por allá, y la tierra sigue girando. Mi cabeza gira con ella tan rápido que en un segundo estoy del otro lado. Me encuentro en otro lugar. No veo por unos instantes, me niego. No quiero mirar. Algo toma mi cara, la aprieta, la fuerza y la estruja hasta abrir los ojos. Me encuentro mi pasado, las escenas de mi vida. Luego viene un silencio, un murmullo, un escalofrío recorriendo mi espalda. El Presente esta aquí, esta tan cerca que me toca, me toca allá donde soy vulnerable, allá donde no hay reglas. Intenta seducirme, el calor sube a mi cara, mis pies siguen fríos. Me abruma la añoranza, me desborda la impaciencia. Qué viene? Qué será? Qué se oye recorriendo los caminos cercanos? Hay nubes negras amenazando tormenta. La tormenta de los olvidados, los malditos, los no deseados. Corro pero no me escondo. Me engaña mi memoria. Doy un trago, oigo un resoplido, son mis sueños que no me dejan. Tomo un pañuelo, piso el lodo, como un poco de papel. No hay más conmoción en mi cuerpo, no hay más nerviosismo en mi sangre. Respiro. Contengo. Exhalo. Otra vez estoy ahí, otra vez el Presente besa mi oído. Me suelto, me dejo llevar. Me envuelven los fuegos, las horas, los minutos, las letras, las flores, las texturas, sus manos, su pelo, su pubis, su pecho, sus hombros, sus labios, su voz. Es mi amante Presente, su nombre lo dice. Es mi brillo en los ojos, mi leño de savia real. Calla y reza por el que ha muerto. Calla y recuerda el aroma que se quedo del amante Pasado. El traicionero, el que te toma de la mano para no llevarte, para no seducirte, para solo guardarte. Sal de la caja y ten en tus manos tus letras y tu voz, tu pincel y un nuevo lienzo blanco. Recórrelo haciendo amor, mancha el lienzo y su cara de rojo, tomen sus manos de agua y tierra y siembren la semilla de un mundo mejor.

Monday, December 04, 2006

Cuál es mi valor después del amor?

Ahora que el campo está vacío y solo unos cuantos fuegos fatuos mantienen su existencia iluminada, yo elevo esta pregunta al cielo.

Ahora que ya no queda más, ahora que busco en que ocupar mis manos, mientras el pasado vuelve en sueños para hablarme en un lenguaje que no termino de entender. Ahora que solo me queda voltear a mi misma a verme a los ojos y preguntarme, quién soy? Por qué soy y luchaba por seguir siendo? Qué me hace mal? De dónde surge el lazo conductor que hiere mis manos aferradas a él como el único indicio de verdad absoluta?

No, ya no es mi verdad, me ha dolido aprenderlo así.

Ahora abrazo mi nueva conciencia y la paz que me trae consigo. Nuevas esperanzas y nuevas posibilidades de un mundo distinto.

Debo aceptar, sin embargo, que soy una sentimental que disfruta revolver en sus entrañas sus sentimientos. Los revuelvo, los revivo, los disfruto, los sufro, los lloro. No soy menos loca que aquel que se cortó la oreja por amor. Yo daría la vida por amor.

Y todos los días la gente vive, come, duerme, reza, se desnuda, se viste, se baña, camina, corre, descansa, trabaja, ríe, se enmudece, unos mueren, otros nacen, unos cagan, otros hacen el amor y unos cuantos escriben canciones y versos sobre ello.

Yo busco entre todo eso un sentido. Un sentido que le de razón y esencia a que todo suceda y yo lo pase como todos, todos los días, toda mi vida. A veces quizá por eso busco el misticismo en cada momento, la profundidad, la esencia máxima ( o mínima) de la esencia que todos ven. Y sigo sin encontrar mi sentido.

Entonces busco más y no termino de buscar. Pero una vocecilla suave de muy dentro de mi me susurra que quizá ese sentido lo encuentre en el amor. El amor a uno y su amor a mí, la entrega máxima, la más grandiosa expresión. Que las almas brillen hasta el universo y traigan de vuelta consigo el sentido que aquí en este mundo terrenal no he podido encontrar.

Soy una mujer que lleva en su sangre la danza del universo. Soy un universo hecho carne y entrañas envueltas en olvido y deseo. Busco, sí busco, lo busco siempre, en todas las voces, en todas las danzas, en todas las notas. Hoy busco distinto y busco en algún lugar……

I search somewhere over the rainbow where blue birds fly…………….

Sunday, December 03, 2006

Oración de la Serenidad

DIOS MÍO,

CONCÉDEME

LA SERENIDAD

PARA ACEPTAR LAS COSAS QUE NO PUEDO CAMBIAR,

VALOR

PARA CAMBIAR AQUELLAS QUE SÍ PUEDO Y

SABIDURÍA

PARA RECONOCER LA DIFERENCIA.

T. Morton

Saturday, December 02, 2006

Esta noche es solo mía.

No habrá palabras, no habrá oídos, no habrá más voces que la puedan contar.

Esta noche es solo mía. La guardaré entre lienzos de sueños y cansancio.

No habrá voces ni una historia que contar al mundo.

Esta noche se escribió la leyenda de una guerrera muerta en la batalla.

Murió bajo una daga blanca clavada en su corazón abierto.

Cuenta la leyenda que amó. Cuentan que él era un volcán.

Sus fuegos estremecieron la tierra, sus llamas ardieron por unos instantes.

No hubo tregua, no hubo inicio. Cuentan que siempre fue un final.

La guerrera peleó, rompió el silencio con su llanto, sus lágrimas abonaron la tierra hasta que con el último grito una noche logró grabar en piedra su muerte.

Hubo una vez una mujer vestida de blanco y luna.

Hubo una vez un corazón palpitante y abierto.

Hubo una noche bizarra de invierno en que se escribió una leyenda.

La leyenda del sacrificio de un corazón abierto a las orillas del cráter de un volcán.